lunes, 18 de octubre de 2010

URBANISMO CONTEMPORÁNEO

EL URBANISMO CONTEMPORÁNEO*
Denio Munia Benfatti
PRESENTACIÓN: A partir de una clasificación de Christian de Portzamparc, el autor de este artículo pasa revista a las respuestas que ha tenido a lo largo del siglo la problemática urbana. Desde una perspectiva que busca soluciones humanas, analiza el momento actual con su reconsideración de las formas tradicionales y su intento de redescubrir los valores de la ciudad.
* Da Vinci proponía la creación de asentamientos satélites de no más de 10 mil habitantes. También proponía un diseño de vías de comunicación para el centro urbano en varios niveles, reservando el nivel superior a la circulación de peatones y el inferior a la circulación de vehículos, mercancías, y a la eliminación de desechos.
Brasilia es uno de los más grandes ejercicios urbanísticos de inspiración corbusiana. La adopción de sus principios pretendidamente universales ha suavizado el desmontaje progresivo de la ciudad tradicional y de los conceptos urbanísticos de la ciudad del siglo XIX.
Lo que en la ciudad de la Edad I tenía el sentido de calle, espacio público por excelencia, toma ahora el sentido de vía de circulación, de acceso. En la definición de Portzamparc, lo que distingue, y al mismo tiempo caracteriza a la ciudad de la Edad II es esta inversión de la visión del espacio. Una inversión que supone el rechazo de la calle con edificios autónomos, que ya no se organizan alrededor de espacios públicos.
Entre otros, los principales objetivos del Plan del Gran Londres eran el bloqueo de instalaciones industriales, el desplazamiento industrial y residencial hacia las áreas exteriores, la disminución de la población del Gran Londres en su conjunto. Como complemento de estas acciones, fue propuesto un esquema de reasentamiento poblacional por medio de ocho ciudades nuevas autosuficientes, localizadas a una distancia promedio de 50 km del centro de Londres.
* ,Para dar una idea de la profundidad de la crisis habitacional en la ciudad de París en 1954, diremos que solamente 22 por ciento de las habitaciones estaban servidas por un sistema de aprovisionamiento de agua; 40 por ciento aproximadamente no tenía lavavo interno, y solamente 20 por ciento poseía baño con ducha.
* En total, durante un periodo de 15 años, entre 1955 y 1970, Francia construyó en todo su territorio más de cuatro millones de departamentos, sin contar algunos cientos de miles de viviendas individuales. Una cifra bastante significativa, en comparación con la población total del país, que actualmente es de poco más de 50 millones de habitantes.
En 1960 se preparó el primer Plan de Mejoramiento y Organización General de la Región Parisina. Pretendía frenar el crecimiento físico de París promoviendo el crecimiento de otras ocho ciudades del país, como polos de equilibrio, o metrópolis de equilibrio. Este plan se opuso frontalmente a la propuesta de ciudades nuevas para la región de París, con el pretexto de que las mismas acabarían por intensificar el crecimiento urbano de la región.
* Ciudades tales como Sao Paulo, México, Río de Janeiro, entre muchas otras, no solamente han mantenido altas tasas de crecimiento sino que también ven agravarse todos los días sus disfunciones urbanas. Para no citar más que algunos indicadores de viabilidad, y de modo de vida urbana, estas ciudades imponen una carga diaria en tiempo de transporte superior a dos horas. Este mismo recorrido promedio cotidiano en las grandes ciudades de Estados Unidos, Europa y Japón es inferior a 50 minutos.
Ya las grandes metrópolis de principios del siglo (Londres, Berlín, Nueva York, etcétera), siguiendo el ejemplo de París, han tenido una inflexión en su tasa de crecimiento urbano, y actualmente se han estabilizado o presentan tasas de crecimiento anual de poco más de cero.
* La estabilización de la población de las metrópolis, y sobre todo el decrecimiento de la población en las zonas centrales, podrían estar originando un nuevo tipo de preocupación completamente opuesto al que tenían los urbanistas de principios de siglo. Actualmente ya no se teme a la explosión de los grandes centros urbanos, sino por el contrario, al vaciamiento.
* Si en los años cincuenta, sesenta y hasta la mitad de los setenta, los gobiernos locales centraban sus esfuerzos en la administración urbanística y la planificación del crecimiento urbano acelerado, en los años subsiguientes, su preocupación ha estado dirigida hacia la dotación de servicios a las grandes zonas urbanas que han sido incorporadas a las ciudades en el periodo precedente.
* El crecimiento de las ciudades y su urbanización han creado, o mejor dicho, han resuelto solamente una parte de los problemas: dar alojamiento a la población nueva. La ciudad, por contigüidad o por extensión, presta su nombre, pero no pasa sus atributos a estas nuevas áreas. Aquí tenemos la ciudad de la tercera edad. Y es para esta ciudad que se deben presentar nuevos planteamientos teóricos, las estrategias de transformación.
Actualmente, asociado a un conjunto de crisis económicas, institucionales e ideológicas, vemos cómo se ponen a discusión una serie de hechos que se daban por ciertos, y conceptos ya establecidos. La arquitectura y el urbanismo, ciertamente, no han escapado a estas crisis de dudas, y los procedimientos ensayados progresivamente en las diferentes regiones del mundo destinados a controlar, orientar y dar forma al crecimiento de las ciudades son impugnados en cuanto a su naturaleza y eficacia.
* El predominio o el consenso, o ambos, respecto a los principios y modelos, comienzan a derrumbarse. Aun teniendo en cuenta la genialidad y el talento de Le Corbusier, las proposiciones del CIAM, la ambición de postular conceptos definitivos y universales para la construcción y la organización de la ciudad moderna, así como los resultados obtenidos, han resultado profundamente discutibles. Habitar, circular, trabajar, es lo esencial, y sin embargo, insuficiente para constituir una ciudad.
Se habla de un retorno a la ciudad, de un redescubrimiento de los valores de la ciudad. Pero, ¿cuáles son estos valores exactamente?, ¿de qué ciudad o de cuál de sus partes se habla?, y, ¿para qué situación específica se propone este retorno a la ciudad?
Lejos de haber encontrado una síntesis, las preguntas están todavía en el aire. ¿Será que las propuestas que se hicieron para Barcelona y Berlín eran equivocadas? ¿Debemos aceptar el mito de la ciudad que no evoluciona, o afirmar su opuesto, la ciudad como algo que ha sido superado por la velocidad, por los cables ópticos, por las redes de comunicación?
* Evitando la facilidad y la simple regresión, Portzamparc busca en los intersticios de la ciudad actual, en la oposición de las herencias contradictorias, nuevas estrategias para las transformaciones que exige la ciudad contemporánea. Él prevé todo el desorden del momento actual como una posibilidad de afirmación, de construcción de nuevas estrategias.
Todos los ciudadanos sueñan con un tiempo feliz en la ciudad. Un tiempo que, independientemente de la edad, del autor, del personaje, se sitúa invariablemente en un periodo lejano de su existencia. Los recuerdos adquieren una importancia fundamental y la nostalgia se impone como un hecho universal. Con frecuencia recordamos que los tiempos idos fueron mejores. "¡Ah, qué tiempos los de antaño!" Se podía tomar el tranvía, el trayecto no era largo, era seguro, todas las líneas estaban a nuestra disposición, cosa que ya no es evidente en nuestros días.
En términos urbanísticos, la realidad es a veces diferente. El crecimiento vertiginoso y caótico, simple producto de la casualidad y de la acumulación de elementos incoherentes y sin método, las dimensiones y la disposición a que han llegado las ciudades, las disfunciones de la vida urbana, la cantidad de gente, el fenómeno reciente de los embotellamientos, la instalación de gigantescas y modernas fábricas, como la Fiat de Lingotto – inaugurada en los años veinte en Turín y cuya extensión sobrepasa los 500 metros por lado– en fin, todo lo que concierne al fenómeno metropolitano, ha colocado desde el comienzo de este siglo a los arquitectos, urbanistas y geógrafos ante cuestiones que comprenden no sólo el modo de vida y la dimensión ideal de las ciudades, sino también la viabilidad misma de las metrópolis en cuanto lugares de domicilio y producción de bienes y servicios.
Ante estos problemas, en las últimas décadas la idea de caos se ha extendido y ha estado siempre presente. Sin embargo, no sólo no se ha llegado al caos, sino que la idea misma se ha renovado constantemente, y entonces, una vez más, cada nueva generación puede canturrear la misma canción: "¡Ah, qué buenos los viejos tiempos!"
La idea de ciudad-jardín estaba en el centro de las preocupaciones a principios del siglo. Los esquemas de Howard proporcionaban los sustratos teóricos para todo el desarrollo de la planificación urbana subsecuente; preconizaban una combinación entre las ventajas de una vida urbana intensa y sana con los placeres del campo.
El movimiento de ciudades-jardín y su ulterior desarrollo teórico, asociado a algunas experiencias concretas durante la primera mitad de este siglo, han dado como resultado un esfuerzo de contención del crecimiento urbano, así como el desarrollo de modelos que estipulan una dimensión ideal para la ciudad, una cintura verde para estructurar y delimitar el controno urbano, y el crecimiento controlado por la implementación de nuevos núcleos urbanos (ciudades nuevas).
Esta idea no es reciente. Debemos a Leonardo da Vinci la primera formulación moderna en 1485, destinada a reorganizar y sanear la ciudad de Milán después de la devastación, casi total, que sufriera a raíz de una peste. Da Vinci proponía la creación de asentamientos satélites de no más de 10 mil habitantes. También proponía un diseño de vías de comunicación para el centro urbano, en varios niveles, reservando el nivel superior a la circulación de peatones y el inferior a la circulación de vehículos, mercancías, y a la eliminación de desechos. Durante los años cincuenta, el buró del arquitecto Mauricio Roberto presentó un proyecto similar, el de una ciudad como núcleo, para el concurso de Brasilia.
La idea de orden y vida urbana sana, sin embargo, no siempre ha estado asociada a un retorno al pasado, a la contención del crecimiento urbano o, inclusive, a un retorno al campo. Frente al caos y a todos los males que afligían entonces a los habitantes de las grandes ciudades, Le Corbusier interpone su obsesión de limpieza, geometría y orden.
Su ciudad contemporánea se opone radicalmente a la ciudad tradicional. Portzamparc, en un texto publicado en el número 9 de la revista Óculum, define la ciudad tradicional, a la que nos referimos antes, como ciudad de la primera edad. En contraposición con la ciudad tradicional, la ciudad contemporánea propuesta por Le Corbusier ha sido llamada la ciudad de la segunda edad.
Le Corbusier, a pesar del pequeño número de realizaciones –el Plan Director de Chandigarth y la ciudad-jardín de Pesac– fue un agitador cultural, y sus teorías, por lo tanto, han influido en todo el urbanismo de los decenios posteriores. Brasilia es uno de los más grandes ejercicios urbanísticos de inspiración corbusiana. La adopción de sus principios pretendidamente universales ha suavizado el desmontaje progresivo de la ciudad tradicional y de los conceptos urbanísticos de la ciudad del siglo XIX. A los islotes cerrados de la ciudad tradicional, él opone los islotes abiertos, grandes calles, inmuebles autónomos y aislados, separación de flujos sobre niveles distintos según los tipos de desplazamiento (peatones, circulación local, etcétera).
Al principio, sus proposiciones de islotes abiertos en U conservan parcialmente la calle como corredor solamemente en la forma. Más tarde, sus proyectos abandonan completamente la relación con la calle.
La influencia más grande de sus teorías no consiste, por lo tanto, en la implementación de nuevas ciudades sino fundamentalmente en su idea del inmueble aislado y autónomo. La Unidad Habitacional de Marsella (1947-1952), uno de los raros proyectos construidos, un inmueble aislado en el interior de un área, que no se puede afirmar que sea un islote, se convirtió en uno de los modelos de inmuebles urbanos más copiados en el mundo. Esta nueva tipología y su correspondiente relación inmueble-ciudad, rompen completamente la forma del urbanismo típico del siglo XIX.
Así, lo que en la ciudad de la Edad I tenía el sentido de calle, espacio público por excelencia, toma ahora el sentido de vía de circulación, de acceso. En la definición de Portzamparc, lo que distingue, y al mismo tiempo caracteriza a la ciudad de la Edad II es esta inversión de la visión del espacio. Una inversión que supone el rechazo de la calle con edificios autónomos, que ya no se organizan alrededor de espacios públicos.
Estas características de la Edad II han marcado significativamente la construcción del territorio urbanizado en los años cincuenta, sesenta y setenta. Sobre todo en las ciudades, en donde su expansión se hace por la construcción de conjuntos residenciales planificados y concebidos en el "estilo internacional".
CAOS Y CONTENCIÓN URBANA
Toda la discusión respecto al crecimiento y transformación de las ciudades, la planificación urbana y las propuestas de contención y redistribución equilibrada de la población sobre el territorio urbano y regional, desarrolladas durante la primera mitad de este siglo, incidirá de manera decisiva en la formulación del Plan del Gran Londres (1944). Coordinado por el arquitecto Patrick Abercrombie, este plan representó, según Munford, "el mejor documento aislado que haya surgido hasta ahora sobre la planificación, después del libro de Howard; en efecto, puede casi considerarse como la forma madura del organismo, del cual Garden Cities of Tomorrow había sido el embrión".
Además, el acta que daría viabilidad a la política de New Towns en Inglaterra, editado poco después (1946), reposaba sobre una legislación urbanística que ha evolucionado siguiendo este mismo proceso de discusión, en donde la Town and Country Olanning Association ha jugado un papel fundamental. Oponiéndose sistemáticamente a la creación de nuevos barrios populosos, esta asociación defendía la alternativa de que el crecimiento urbano se hiciera a partir de la creación de ciudades nuevas autónomas.
Entre otros, los principales objetivos del Plan del Gran Londres eran el bloqueo de instalaciones industriales, el desplazamiento industrial y residencial hacia las áreas exteriores, la disminución de la población del Gran Londres en su conjunto. Como complemento de estas acciones, fue propuesto un esquema de reasentamiento poblacional por medio de ocho ciudades nuevas autosuficientes, localizadas a una distancia promedio de 50 km del centro de Londres.
Esta estrategia de contención del crecimiento y desconcentración urbana por medio de ciudades nuevas, fue más tarde seguida por varios países extranjeros en distintas metrópolis. Primero en los países escandinavos, en Estocolmo y Helsinki, a principios de los años cincuenta. Después en Japón, en Tokio, contando también con un entorno verde rodeado de ciudades nuevas, según el modelo inglés. Ulteriormente también en Rusia, Francia, Estados Unidos y en muchos otros países.
Con un cierto desfase en el tiempo (años setenta), estas políticas de contención han sido también adoptadas en Brasil con el programa de ciudades medias y de regiones metropolitanas.
URBANISMO Y ARQUITECTURA EN LA CONSTRUCCIÓN DE LOS SUBURBIOS DE PARÍS
El ejemplo parisino es no sólo un ejemplo específico de contención urbana sino también una base de referencia del texto de Portzamparc.
Francia comenzó a preocuparse tardíamente por las grandes dimensiones del acelerado crecimiento metropolitano. Las primeras ciudades nuevas se propusieron apenas en 1965, cuando esta forma de control del crecimiento metropolitano comenzaba ya a ser cuestionado y estaba en retroceso en otros países.
Los primeros esfuerzos realizados en la posguerra estuvieron canalizados a resolver el problema de la vivienda, a la reconstrucción y el mejoramiento de lo existente, sin que eso implicara proposiciones urbanísticas de mayor alcance. Para dar una idea de la profundidad de la crisis habitacional en la ciudad de París en 1954, diremos que solamente 22 por ciento de las habitaciones estaban servidas por un sistema de aprovisionamiento de agua; 40 por ciento aproximadamente no tenía lavabo interno, y solamente 20 por ciento poseía baño con ducha.
Como una primera reacción a esta situación, la administración recurrió a un programa de reconstrucción de grandes conjuntos residenciales, pero sin poner mucha atención en su localización y en la calidad de los proyectos. En total, durante un periodo de 15 años, entre 1955 y 1970, Francia construyó en todo su territorio más de cuatro millones de departamentos, sin contar algunos cientos de miles de viviendas individuales. Una cifra bastante significativa, en comparación con la población total del país, que actualmente es de poco más de 50 millones de habitantes.
Hasta 1958 la escala de estos conjuntos era todavía de alrededor de 500 unidades. Desde entonces, con la propuesta de las ZUP (zonas de urbanización prioritaria), las dimensiones de estas nuevas masas urbanizadas han dado un salto. Algunas de estas zonas han alcanzado dimensiones muy grandes, comparables con las ciudades nuevas implantadas en otros países.
Jean-Pierre Le Dantec, en su libro Enfin l’Architecture, consagra a la descripción de esta situación todo un capítulo, cuyo título es a la vez claro y contundente: "Los treinta años negros de la arquitectura francesa".
Su evaluación de los resultados de la reconstrucción y de la expansión de los barrios populosos es demoledora. Entonces, dice él, "lo que se construía –a gran velocidad por cierto– era espantoso. Sin importar cuál fuera el discurso social que pretendidamente lo justificara"... "Prefabricación pesada por una parte, urbanismo de zoning por la otra y, sobre todo, un empaquetamiento considerado arquitectura: todo tendía a la repetición de un catálogo de cajas, listas para colocarse donde fuera: maletas de todos los tamaños, pero cuanto más grandes mejor; silos para trabajar o para dormir..."5
En 1960 se preparó el primer Plan de Mejoramiento y Organización General de la Región Parisina. Pretendía frenar el crecimiento físico de París promoviendo el crecimiento de otras ocho ciudades del país, como polos de equilibrio, o metrópolis de equilibrio. Este plan se opuso frontalmente a la propuesta de ciudades nuevas para la región de París, con el pretexto de que las mismas acabarían por intensificar el crecimiento urbano de la región.
Las medidas tomadas en este plan resultaron inadecuadas. A fin de cuentas, aun si las metrópolis de equilibrio resultaban ser un gran éxito, las luces de París permanecían como una atracción irresistible para los jóvenes inmigrantes. Siguiendo el ritmo de crecimiento verificado en esa época, la ciudad no habría resistido, con toda segirudad, una explosión así.
En 1964, cuando se empezó a pensar más concretamente en las ciudades nuevas, las ZUP albergaban ya una población aproximada de dos millones de personas, casi todas concentradas en los suburbios. Esto no es ninguna exageración. La reconstrucción y la expansión de los barrios populosos dieron como resultado asentamientos verdaderamente caóticos.
En 1965, cuando la población parisina alcanzaba los nueve millones de habitantes, se propuso un nuevo plan general. Este plan definía normativamente que la población de la región no debería sobrepasar los 14 millones de habitantes hasta el año 2000. Esta previsión no se realizó, y la población de la región parisina no sobrepasa actualmente los 11 millones de habitantes. Sin embargo, en ese momento, esta previsión contenía una suposición heroica, podría decirse, pretendiendo que la emigración hacia París sería de cero. No consideraba más que el crecimiento de la población ya fijada en París durante todo el periodo considerado (35 años).
Sin embargo, los urbanistas tenían como tarea dar abrigo a una población de cinco millones de habitantes. Así pues, adoptaron un plan de ciudades nuevas siguiendo el modelo de ciudades satélites adoptado en Estocolmo, a principios de los años cincuenta. Se propusieron cinco nuevas ciudades de 500 mil habitantes y, por lo tanto, la mitad del crecimiento previsto para París estaría fijada en cinco nuevos núcleos, y otra cantidad similar debería encontrar acomodo en el interior del área ya urbanizada.
Las ciudades se colocaron sobre el eje preferencial este-oeste, en el valle del Marne, y en el alto Sena. Las nuevas ciudaders son: Evry y Melun-Senart (región sur), St. Quentin en Yvelines (sudoeste), Marne-la-Vallée (este) y Cergy-Pantoise (norte).
Estas cinco ciudades están situadas entre 20 y 30 km del centro de París. Su objetivo principal es romper el monocentrismo de la capital realizando la transferencia de puestos de trabajo hacia otras regiones, disminuyendo los desplazamientos hacia el centro, aligerando así la presión sobre el tránsito en la zona central.
La expansión rápida de los suburbios parisinos ha presentado, en su conjunto, resultados poco alentadores.
"Ah, qué bella época era aquella... la de los grandes conjuntos" que pasaban por "ejemplares" (y lo eran, ciertamente, para desgracia de los usuarios).
No tardaron las demandas sociales por un mejoramiento de las condiciones urbanas. Comenzaron inmediatamente después de las inauguraciones, y los programas de recalificación de los espacios habitacionales habían empezado ya hacia mediados de los años setenta. Poco tiempo después, a comienzos de los ochenta, con el aumento de la tensión social y de la violencia en la región parisina, el Estado tuvo que establecer una política más agresiva y ambiciosa, denominada "desarrollo social de los barrios". La transformación de estos espacios en una ciudad ha planteado cuestiones muy complejas. Mientras que los conjuntos más pequeños y aislados son demasiado pequeños para justificar la adopción de centros, cuando la dimensión del conjunto es demasiado grande, la definición rigurosa de espacios compromete la posibilidad de calificación. En ciertas áreas, esta recalificación no es posible más que con la demolición de los espacios ya construidos.


REVERSIÓN DEL CRECIMIENTO DE LAS METRÓPOLIS TRADICIONALES
La rápida e intensa urbanización de la sociedad, no solamente en términos cuantitativos, se ha generalizado en casi todas las regiones del planeta en esta segunda mitad del siglo XX.
Sin embargo, todos estos años de política de contención del crecimiento urbano y de desaceleración del crecimiento poblacional en los países desarrollados han provocado alteraciones significativas.
La primera es el desplazamiento geográfico del peso y de la localización de la red urbana en el mundo. La segunda, y que complementa la primera, es que la concentración urbana en Europa y en América del Norte presenta tasas decrecientes de crecimiento urbano, mientras que las grandes ciudades de Asia, África y América Latina continúan teniendo tasas elevadas de urbanización y concentración urbana, aumentando así el número de ciudades con más de cinco millones de habitantes.
Estos hechos, que tienen ecos de extrema importancia para el urbanismo y la planificación urbana, no inciden de la misma manera en el conjunto de las grandes metrópolis actualmente existentes en el mundo. Las grandes ciudades de los países considerados en desarrollo han igualado ya en tamaño a las ciudades más grandes del mundo.
Ciudades tales como Sao Paulo, México, Río de Janeiro, entre muchas otras, no solamente han mantenido altas tasas de crecimiento sino que también ven agravarse todos los días sus disfunciones urbanas. Para no citar más que algunos indicadores de viabilidad, y de modo de vida urbana, estas ciudades imponen una carga diaria en tiempo de transporte superior a dos horas. Este mismo recorrido promedio cotidiano en las grandes ciudades de Estados Unidos, Europa y Japón es inferior a 50 minutos. En ciudades como Sao Paulo, el tiempo de transporte aumenta aún más cada año. Es una tendencia que todavía no ha sido revertida.
Ya las grandes metrópolis de principios del siglo (Londres, Berlín, Nueva York, etcétera), siguiendo el ejemplo de París, han tenido una inflexión en su tasa de crecimiento urbano, y actualmente se han estabilizado o presentan tasas de crecimiento anual de poco más de cero. Además, teniendo otra vez a París como ejemplo, el conjunto de la región central de la metrópoli ha presentado un crecimiento negativo, es decir, pierde población. Así pues, nos parece que después de algunos decenios de vigencia de las políticas urbanas, que buscan la contención del crecimiento urbano metropolitano, las principales metrópolis europeas han comenzado a presentar signos concretos de un tope en su crecimiento.
Las consecuencias de esta verificación son fundamentales para la orientación de proposiciones y estrategias urbanísticas que han tomado cuerpo a fines de los años setenta. Con una población estabilizada de las metrópolis, o incluso declinante en sus zonas centrales, se hace inevitable repensar nuevas estrategias de intervención.
La estabilización de la población de las metrópolis, y sobre todo el decrecimiento de la población en las zonas centrales, podrían estar originando un nuevo tipo de preocupación completamente opuesto al que tenían los urbanistas de principios de siglo. Actualmente ya no se teme a la explosión de los grandes centros urbanos, sino por el contrario, al vaciamiento. Nuestro ejemplo de la fábrica Fiat al comienzo de este texto, uno de los monumentos del movimiento moderno que asombraba en su época por la posibilidad de engendrar trastornos, asombra actualmente por su total abandono; un inmueble fantasma completamente desactivado que sólo espera una cosa: su reemplazo o transformación.
De ahí los conceptos y propuestas de una nueva centralidad con la creación de áreas urbanas y de barrios generadores destinados no solamente a llevar comodidades urbanas a los suburbios, sino también a reforzar y revitalizar los centros ya existentes.
Por el contrario, si en los años cincuenta, sesenta y hasta la mitad de los setenta, los gobiernos locales centraban sus esfuerzos en la administración urbanística y la planificación del crecimiento urbano acelerado, en los años subsiguientes, su preocupación ha estado dirigida hacia la dotación de servicios a las grandes zonas urbanas que han sido incorporadas a las ciudades en el periodo precedente.
A partir de ese momento, el urbanismo para estas ciudades entra en una nueva fase. Ya no es un urbanismo de anticipación como lo era, por ejemplo, la experiencia de las new towns y las villes nouvelles. Se convierte en un urbanismo de transformación endógeno recreando la ciudad a partir de su interior, de su renovación.
Ahora es necesario que los arquitectos y los urbanistas definan cuáles son los nuevos presupuestos teóricos, los nuevos temas, los nuevos instrumentos y las nuevas estrategias para poder promover esta transformación urbana. ¿Y en cuanto a las otras ciudades?, ¿en cuanto a nuestras ciudades?
Es necesario establecer algunas diferencias con respecto a los contextos específicos abordado antes. Primero, nosotros somos un país de asentamientos y urbanización recientes. No tenemos una gran herencia urbana. La ciudad tradicional, las ciudades de la Edad I, tiene poca expresión física en el conjunto de nuestras ciudades. Aquí predomina la ciudad de la segunda edad, no exactamente con el acento racionalista y corbusiano, sino más bien "caboclo".
Nuestra ciudad de la segunda edad está en gran parte formada. Los grandes conjuntos habitacionales, tan indignos como sus similares europeos, nos han dado la satisfacción de no ser numerosos, no predominan en nuestro paisaje, ni en el centro ni en los suburbios.
En los mismos años del cincuenta al ochenta, la ciudad se ha extendido teniendo como base el lote individual y la habitación autoconstruida. Aquí, lo que se considera formado está en gran medida todavía en formación. Lo provisional se convierte en definitivo, los asentamientos se transforman ante nuestros ojos inclusive antes de estar terminados. Es difícil saber si una casa en un suburbio tendrá uno o tres pisos, sólo el tiempo podrá decirlo. Es la autoconstrucción infinita. La idea de ciudad acabada no es predominante en nuestro repertorio, porque aunque todavía insatisfechos por estas diferencias, nosotros somos también iguales. En nuestros días, todavía sufrimos en nuestras ciudades dos males simultáneos: la adolescencia y la vejez (obsolescencia asociada a los efectos de la globalización). Todavía tenemos un fuerte crecimiento periférico, con gran deterioro de las zonas centrales y de algunas zonas industriales más recientes. Zonas que empiezan a mostrar signos de un vacío económico y poblacional al lado de zonas periféricas que incorporan nuevos territorios a nuestras metrópolis.
Pero es nuestra ciudad, es nuestra diversidad. Para nosotros, tampoco hay recetas.
LOS AÑOS DE CRÍTICA Y REFLEXIÓN
Después de más de medio siglo bajo el fuego de ideas, principios e intereses diversos, las ciudades y sus suburbios son el resultado del crecimiento y la superposición de lógicas múltiples y variadas. Una sucesión de factores económicos y sociales aleatorios, que responden no solamente a principios y modelos, sino también a urgencias y necesidades. Así pues, ya sea en función de la copia, de la repetición estandarizada, o bien por omisión, urgencia y necesidad, como es el caso de una buena parte de los suburbios autoconstruidos de las ciudades del Brasil, y en otras partes, la ciudad de hoy día, en buena parte, ya está constituida.
El crecimiento de las ciudades y su urbanización han creado, o mejor dicho, han resuelto solamente una parte de los problemas: dar alojamiento a la población nueva. La ciudad, por contigüidad o por extensión, presta su nombre, pero no pasa sus atributos a estas nuevas áreas. Aquí tenemos la ciudad de la tercera edad. Y es para esta ciudad que se deben presentar nuevos planteamientos teóricos, las estrategias de transformación.
Actualmente, asociado a un conjunto de crisis económicas, institucionales e ideológicas, vemos cómo se ponen a discusión una serie de hechos que se daban por ciertos, y conceptos ya establecidos. La arquitectura y el urbanismo, ciertamente, no han escapado a estas crisis de dudas, y los procedimientos ensayados progresivamente en las diferentes regiones del mundo destinados a controlar, orientar y dar forma al crecimiento de las ciudades, son impugnados en cuanto a su naturaleza y eficacia.
El predominio o el consenso, o ambos, respecto a los principios y modelos, comienzan a derrumbarse. Aun teniendo en cuenta la genialidad y el talento de Le Corbusier, las proposiciones del CIAM, la ambición de postular conceptos definitivos y universales para la construcción y la organización de la ciudad moderna, así como los resultados obtenidos, han resultado profundamente discutibles. Habitar, circular, trabajar, es lo esencial, y sin embargo, insuficiente para constituir una ciudad.
El momento actual, por lo tanto, debe orientar su análisis y su reflexión no solamente a los aspectos cuestionables de la planificación urbana cuantitativa y su ideario moderno, sino también a toda la materia establecida de la ciudad, y a partir de allí evaluar los resultados concretos de las situaciones portadoras de sentido. Actualmente nosotros andamos a tientas con lo nuevo, y el vacío que acompaña esta búsqueda hace más fácil y refuerza la tendencia a la regresión y a la necesidad de apegarse a las tradiciones más recientes.
Con ello, la idea de ciudad en su sentido tradicional adquiere todavía más cierta importancia, se convierte en la canción recurrente. Se habla de un retorno a la ciudad, de un redescubrimiento de los valores de la ciudad. Pero, ¿cuáles son estos valores exactamente?, ¿de qué ciudad o de cuál de sus partes se habla?, y, ¿para qué situación específica se propone este retorno a la ciudad?
La ciudad de Barcelona es, actualmente, uno de los ejemplos paradigmáticos de la transformación urbana reciente. El arquitecto Oriol Bohigas, uno de los coordinadores de este proyecto, afirma que la "redefinición de la ciudad implica, en efecto, la reconsideración de formas tradicionales. Nuestra generación ha pensado, durante mucho tiempo, que era posible encontrar alguna otra forma de ciudad. Todos nosotros éramos grandes admiradores de Le Corbusier, de la idea de la ciudad radiante, de las proposiciones del CIAM. pero ahora estimamos que la ciudad debe tener una forma comprensible para quienes la habitan. La ciudad debe corresponder a una tradición, y es por eso que nosotros juzgamos que el islote, la calle, el jardín urbano, son todavía muy utilizables y bastante más eficaces que otras formas de ciudad".
En efecto, las transformaciones de Barcelona a lo largo de la fachada marítima hacen esa referencia a la ciudad tradicional. La estructura urbana propuesta para la Villa Olímpica se basa en la estructura urbana existente propuesta por Cerda. Los superbloques propuestos inscriben una nueva jerarquía en la forma urbana en vez de cuestionarla. Las calles principales delimitan los superbloques mientras que las secundarias atraviesan los bloques perimetrales en edificios puente. En este proyecto son perceptibles las influencias de experiencias precedentes, sobre todo las del IBA (Internationale Bauhaussteling Berlín), en la renovación de una gran zona próxima al muro de Berlín. En ambos casos, es perceptible un retorno a la morfología tradicional de la ciudad. De manera similar, en la película Las alas del deseo, el hombre viejo insiste en no aceptar la tierra arrasada. Sobreviviente de un Berlín destrozado, camina solitario al lado del muro, en un paisaje de un vacío futurista, donde los vestigios de la ciudad se esconden bajo la hierba. El viejo deambula en los cafés y en los bares de su tiempo, tratando de hacerlos volver.

ÁREA METROPOLITANA

Área metropolitana
Un área o zona metropolitana es una región urbana que engloba una ciudad central que da nombre al área y una serie de ciudades satélites que pueden funcionar como ciudades dormitorio, industriales, comerciales y servicios, todo ello organizado de una manera centralizada. También se la conoce como red urbana.
El concepto de área metropolitana es indispensable para comprender la realidad urbana de nuestro tiempo: se trata de un fenómeno que principalmente se desarrolla a partir del
siglo XIX, relacionado en sus inicios con la Revolución industrial y que, sobre todo, a final del siglo XX afecta a la mayoría de las ciudades grandes y medias, ya no sólo producido por el desarrollo económico y social en los países desarrollados, sino también, debido a las altas tasas de crecimiento demográfico, en los países emergentes y del tercer mundo. La mera observación del entorno periférico de ciudades como Granada lo manifiestan de un modo evidente, mediante la evolución de las comunicaciones, la proliferación de nuevas actividades, la expansión urbanística y, a nivel social, con la ubicación indistinta de todos los estratos sociales en toda el área, como domicilio habitual. Por otro lado, si se compara la evolución de distintas ciudades en España, como Zaragoza y Córdoba, de un lado, con una amplia superficie en su término municipal, que superan los 1.000 km², cuyas áreas metropolitanas se circunscriben básicamente al municipio que les da nombre, y Cádiz y Granada, de otro, con términos municipales de extensión reducida, inferiores a 100 km², cuyas áreas metropolitanas están constituidas por algo más que el núcleo municipal central, se podrá entender que ignorar el concepto de área metropolitana es ignorar, en gran parte, la verdadera dimensión urbana de las distintas ciudades. Además, en el ámbito administrativo y político es imprescindible considerar las áreas metropolitanas, y por supuesto la de Granada, para comprender de un modo razonable las necesidades que surgen en el presente, acuciantes en determinados casos, por falta de previsión, y tratar de anticiparse, en la medida de lo posible, a las futuras, para intentar generar un ordenamiento urbanístico adecuado, un desarrollo integral deseado y un correcto dimensionamiento urbano, necesario para alcanzar unos niveles aceptables de bienestar para la zona.
Hay numerosos ejemplos de áreas metropolitanas en el mundo. En
América del Sur: São Paulo, Buenos Aires, Río de Janeiro, Lima-Callao, Bogotá, Santiago de Chile y Caracas, entre las más pobladas y extensas. En América del Norte: Nueva York, la Ciudad de México, Los Ángeles y Chicago. En Europa, algunas de las mayores son las de París, Londres, Moscú o Madrid.
Diferentes modelos de organización urbana
El concepto central que diferencia el concepto "área metropolitana" de otras organizaciones demográficas se encuentra en el enfoque que se le dé a esa agrupación. Bien sea la idea de un sistema radial, centralizado con una ciudad principal, cuyo tamaño está generalmente definido por las correspondientes administraciones, y con grandes
densidades de población –área metropolitana–. O bien la consideración del núcleo urbano como la suma de una o más ciudades principales que a su vez pueden tener sus correspondientes áreas metropolitanas, y que, debido al crecimiento de éstas, han llegado a fusionarse en una agrupación superior –conurbación–. En ciertos casos de este segundo modelo, la extensión física y la población serían enormes, formando núcleos de decenas de millones de habitantes que agruparían ciudades ya de por sí grandes y conformando megalópolis. En la práctica, los conceptos: metrópolis, área metropolitana, conurbación, megalópolis y otros más generales pueden referirse a la misma cosa, pero fijándoles previamente las cualidades o variables que deseamos incluir en el espacio geográfico, siendo típicas la proximidad o la densidad de población, pero no definitivas.
El pensamiento sociológico sobre la sociedad urbana es enriquecedor: considérese ya sea el de los mismos sociólogos (
Alain Touraine en La transformación de las metrópolis) o el de los cineastas (Fritz Lang en Metrópolis) o el de los especialistas en ecología humana (Amos H. Hawley en La estructura de los sistemas sociales, un clásico).
Finalmente, el desarrollo de muchas áreas rurales con miles de casas unifamiliares, carreteras en vez de calles, numerosas urbanizaciones, espacios verdes por todos los sitios en vez de parques y una extensión de decenas de kilómetros cuadrados, ha construido un nuevo concepto de ciudad que ya no tiene mucho que ver con la ciudad típica, pues presenta infraestructuras muy caras debido a su baja densidad y gran extensión, pero una calidad de vida superior. Existe entonces una gran preocupación y dedicación por parte del municipio por la definición de prioridades y por su dotación presupuestaria. El estudio de las
prioridades sociales como índices, que componen indicadores sociales de desarrollo regional, que es el objetivo final de tales planes regionales, merece un tratamiento independiente. Aunque no sea el único tema, merecen un lugar destacado el transporte, los medios de comunicación, la educación, la salud y , claro está, el trabajo y de todo esto debe de ser dotada el área. Hay proyectos en marcha, bien documentados, de esta nueva condición humana para las preguntas y las respuestas nuevas.
Áreas metropolitanas por población estimada en 2005
Lugar

Nombre del área metropolitana
País
Población estimada (2005)
1
Área metropolitana de Tokio
Japón
32.450.000(1)
2
Zona Metropolitana de la Ciudad de México
México
22.450.000(1)
3
Seúl - Anyang - Bucheon - Inchon - Pocheon - Seongnam - Suwon
Corea del Sur
20.550.000(1)
4
Área metropolitana de Nueva York
Estados Unidos
19.750.000(1)
5
Bombay - Kalyan - Navi Mumbai - Thane - Ulhasnagar
India
19.200.000(1)
6
Yakarta - Bekasi - Bogor - Depok - Tangerang
Indonesia
18.900.000(1)
7
Región Metropolitana de São Paulo
Brasil
18.850.000(1)
8
Delhi - Faridabad - Ghaziabad - Gurgaon - Nueva Delhi
India
18.600.000(1)
9
Osaka - Kōbe - Kioto
Japón
17.375.000(1)
10
Shanghái
China
16.650.000(1)
11
Gran Manila
Filipinas
16.300.000(1)
12
Hong Kong - Shenzhen
Hong Kong China
15.800.000(1)
13
Gran Los Ángeles
Estados Unidos
15.250.000(1)
14
Calcuta - Bhatpara - Chunchura - Haora
India
15.100.000(1)
15
Moscú - Khimki - Liubertsy - Mytishchi
Rusia
15.000.000(1)
16
El Cairo - Guiza
Egipto
14.450.000(1)
17
Gran Buenos Aires
Argentina
13.170.000(1)
18
Área metropolitana de Londres
Reino Unido
12.875.000(1)
19
Pekín
China
12.500.000(1)
20
Región Metropolitana de Río de Janeiro
Brasil
12.150.000
21
Dhaka
Bangladesh
12.050.000
22
Karachi
Pakistán
11.800.000(1)
23
Teherán - Karaj
Irán
10.800.000
24
Estambul
Turquía
10.200.000
25
Área metropolitana de París
Francia
9.850.000
26
Área metropolitana de Chicago - Gary
Estados Unidos
9.650.000
27
Lagos - Ikeja - Mushin
Nigeria
9.600.000
28
Lima Metropolitana
Perú
8.150.000
29
Nagoya
Japón
7.930.000
30
Área metropolitana de Washington D. C. - Baltimore - Arlington
Estados Unidos
7.900.000
31
Área metropolitana de Bogotá
Colombia
7.881.156
32
Área Metropolitana Gran Johannesburgo
Sudáfrica
7.750.000
33
Bangkok
Tailandia
7.650.000
34
Chongqing
China
7.650.000
35
Chennai - Avadi - Manali - Tambaram
India
7.300.000
36
Área de la Bahía de San Francisco
Estados Unidos
7.250.000
36
Maracaibo
Venezuela
7.250.000
37
Kinshasa - Brazzaville
R.D. del Congo R. del Congo
6.950.000
38
Lahore
Pakistán
6.950.000
39
Taipéi
Taiwán
6.800.000
40
Toronto - Hamilton - Oshawa
Canadá
6.700.000
41
Bangalore
India
6.650.000
42
Hyderabad
India
6.350.000
43
Filadelfia - Trenton - Wilmington
Estados Unidos
5.950.000
44
San Petersburgo
Rusia
5.850.000
45
Essen - Duisburg - Dortmund - Bochum - Bottrop
Alemania
5.800.000
46
Detroit - Livonia - Warren - Windsor
Estados Unidos Canadá
5.800.000
47
Boston
Estados Unidos
5.700.000
48
Dallas - Fort Worth
Estados Unidos
5.700.000
49
Tianjin
China
5.580.000
50
Miami - Fort Lauderdale
Estados Unidos
5.400.000
50
Valencia (Carabobo)
Venezuela
5.400.000
51
Jartum - Omdurmán
Sudán
5.350.000
52
Región Metropolitana de Belo Horizonte
Brasil
5.300.000
53
Ahmedabad
India
5.250.000
54
Santiago de Chile
Chile
5.250.000
55
Bagdad
Iraq
5.200.000
56
Área metropolitana de Madrid
España
5.200.000
57
Riad
Arabia Saudita
5.150.000
58
Houston
Estados Unidos
5.150.000
59
Alejandría
Egipto
5.050.000
60
Área metropolitana de Atlanta
Estados Unidos
4.850.000
61
Rangún
Birmania
4.850.000
62
Cantón
China
4.800.000
63
Wuhan
China
4.800.000
64
Harbin
China
4.550.000
65
Barquisimeto
Venezuela
4.500.000
66
Shenyang
China
4.450.000
67
Ciudad Ho Chi Minh
Vietnam
4.450.000
68
Singapur
Singapur
4.400.000
69
Pune - Pimpri-Chinchwad
India
4.250.000
70
Argel
Argelia
4.200.000
71
Zona Metropolitana de Guadalajara
México
4.200.000
72
Sidney
Australia
4.200.000
73
Berlín - Potsdam
Alemania
4.150.000
74
Abiyán
Costa de Marfil
4.050.000
75
Kuala Lumpur - Petaling Jaya
Malasia
4.050.000
76
Porto Alegre
Brasil
3.950.000
77
Chittagong
Bangladesh
3.900.000
78
Casablanca
Marruecos
3.850.000
79
Área metropolitana de Barcelona
España
3.800.000
80
Área metropolitana de Milán
Italia
3.800.000
81
Zona Metropolitana de Monterrey
México
3.800.000
82
Busán
Corea del Sur
3.750.000
83
Chengdu
China
3.750.000
84
Recife - Olinda
Brasil
3.750.000
85
Jedda
Arabia Saudita
3.650.000
86
Área metropolitana de Phoenix
Estados Unidos
3.650.000
87
Seattle - Tacoma
Estados Unidos
3.650.000
88
Ankara
Turquía
3.600.000
89
Montreal
Canadá
3.600.000
90
Pyongyang
Corea del Norte
3.600.000
91
Área Metropolitana de Medellín
Colombia
3.550.000
92
Melbourne
Australia
3.550.000
93
Atenas - El Pireo
Grecia
3.500.000
94
Brasilia
Brasil
3.500.000
95
Surat
India
3.500.000
96
Salvador de Bahía
Brasil
3.400.000
97
Esmirna
Turquía
3.370.000
98
Fortaleza
Brasil
3.300.000
99
Minneapolis - Saint Paul
Estados Unidos
3.300.000
100
Área metropolitana de Roma
Italia
3.300.000

Planificación estratégica urbana
Mediante los procesos de planificación estratégica urbana (PEU) se desea, en general, clarificar el modelo de
ciudad deseado y avanzar en su consecución, coordinando los esfuerzos públicos y privados, canalizando las energías, adaptándose a las nuevas circunstancias y mejorando las condiciones de vida de los ciudadanos.
La planificación estratégica es una técnica que se ha aplicado en múltiples facetas de la actividad humana; basta recordar a
Sun Tzu, Arthur Thomson o Henry Mintzberg; sin embargo, es relativamente reciente la aplicación de la planificación estratégica a la realidad urbana, a las ciudades y regiones o áreas metropolitanas y sus inicios son eminentemente prácticos y artesanales: una mezcla de pensamiento, técnicas y arte o buen hacer.
Fueron suficientes 15 años de práctica para que la técnica se extendiera y se organizara el primer “Encuentro de ciudades europeas y americanas para el intercambio de experiencias en planificación estratégica”. Dicho encuentro, celebrado en
Barcelona en 1993, contó con la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial, la Comisión de la Comunidad Europea y el Instituto de Cooperación Iberoamericana. Participaron, entre otras, las ciudades de Ámsterdam, Lisboa, Lille, Barcelona, Toronto y Santiago de Chile.
En dicho encuentro se puso de manifiesto, entre otros aspectos relevantes, que si en las grandes ciudades se abordan procesos de colaboración para realizar procesos de planificación estratégica, y si se consigue un entendimiento razonable entre las administraciones, las empresas y una amplia representación de agentes sociales, entonces se generan sinergias organizativas que, a medio plazo, mejoran la aplicación de los recursos y la calidad de vida de los ciudadanos.
Origen
Los procesos de planificación estratégica urbana (PEU) surgen a finales del
siglo XX. La ciudad de San Francisco (EE. UU.) condujo su proceso entre 1982 y 1984. La principal motivación para iniciar procesos de planificación estratégica urbana ha sido el intento de reaccionar adecuadamente a situaciones problemáticas (estancamiento o crisis económica, principalmente); en los inicios del siglo XXI no se adopta esta forma organizativa de manera reactiva sino más bien proactiva; refiriéndose a España, las situaciones de crisis no son los principales desencadenantes de estos procesos, sino que las motivaciones se encuentran en la búsqueda de la colaboración público-privada, en el deseo de coordinar actuaciones, en la mejora continua, en el deseo de lanzar procesos de revitalización e incluso de seguir ejemplos
La determinación inicial necesaria para lanzar este tipo de procesos varía geográficamente; en España, la mayor parte de los procesos son liderados por Entidades públicas, aproximadamente el 50%; un porcentaje importante tiene un liderazgo mixto público-privado.
Descripción de los procesos de PEU
Un proceso de PEU, según Borja y Castells es:
La definición de un proyecto de ciudad que unifica diagnósticos, concreta actuaciones públicas y privadas y establece un marco coherente de movilización y de cooperación de los actores sociales urbanos. El proceso participativo es prioritario respecto a la definición de contenidos, puesto que de este proceso dependerá la viabilidad de los objetivos y actuaciones que se propongan. El resultado del Plan estratégico no es una norma o un programa de gobierno (aunque su asunción por el Estado y por el Gobierno Local deberá traducirse en normas, inversiones, medidas administrativas, iniciativas políticas, etc.) sino un contrato político entre las instituciones públicas y de la sociedad civil. Por ello el proceso posterior a la aprobación del plan y el seguimiento e implantación de las medidas o actuaciones, es tanto o más importante que el proceso de elaboración y aprobación consensuales.
Hoy podemos decir que los PEU son un tipo de
Gobernanza.
Fases básicas de un proceso de PEU
Sobre la base de los trabajos de la Secretaría técnica, los grupos de trabajo debaten y aprueban un diagnóstico de la ciudad que incluye su posicionamiento; el documento debe aprobarse por el Comité Ejecutivo, por el Consejo General o el Pleno de la Corporación en su caso.
A partir del diagnóstico y teniendo en cuenta sus antecedentes y sus conclusiones, las fortalezas y las debilidades, se pasa a elaborar escenarios fundándose en el ejercicio de ejercitar la imaginación y el rigor, realizando tareas de prospectiva, elaborando alternativas futuras posibles, de forma que el Comité Ejecutivo pueda escoger un modelo, una visión para la ciudad sobre cuya base se generarán una relación de temas críticos y/o líneas de actuación genéricas.
Reformulados los grupos de trabajo, compuestos principalmente por personas con capacidad de decisión y por implantadores, se trata por separado cada tema crítico y cada línea de actuación, elaborando una relación pormenorizada de proyectos necesarios y/o convenientes. Una vez consolidados los resultados, se dispondrá de una serie de proyectos estratégicos priorizados a partir de los cuales se efectuará una selección y se pasará a elaborar un plan de acción que contemple agentes involucrados, tiempos y recursos. Las personas implicadas en la estructura del proceso, al menos teóricamente, disponen de la capacidad de impulsarlo; puede consultarse, a título de ejemplo, la composición del Consejo General del Plan Metropolitano de Barcelona.
Una vez aprobados los documentos anteriormente mencionados, se entra en la implantación, en la ejecución propiamente. La importancia de esta fase es decisiva, en ella los planes suelen dotarse de una estructura en la que se clarifica aún más la organización; pueden consultarse las siguientes referencias
Observaciones críticas a los procesos PEU
Pueden constatarse críticas a los PEU desde aquellos sectores que buscan promover la participación ciudadana, también desde los profesionales orientados a la planificación territorial y desde los que privilegian la actuación política.
Sin embargo los PEU tienen aspectos que potencian la participación selectiva, la ordenación del territorio y la coordinación / colaboración público-privada; por otra parte estos procesos de Planificación Estratégica Urbana parece que tienen una cierta independencia de las ideologías políticas (a título de ejemplo los procesos PEU de Barcelona, Bilbao y Valencia se desarrollan con equipos de Gobierno del PSC-PSOE, PNV y PP respectivamente) y que pueden producir una acusada estabilidad de la mayoría impulsora.
Desarrollo teórico
El conocimiento acerca de los procesos de planificación estratégica urbana está evolucionando según dos líneas complementarias que podrían nombrarse, tomando prestado conceptos de la programación, como Bottom-Up y Top-down.
Bottom-Up
Existen una clara diferencias entre lo que podría denominarse un enfoque tradicional de la Planificación estratégica y el enfoque emergente (Fernández Güell. Planificación estratégica de ciudades).
Antes Predominio del producto, ahora Predominio del proceso
Antes Sectorial, ahora Integrado
Antes Normativo, ahora Estratégico
Antes Orientado a objetivos, ahora Orientado a coste-beneficio
Antes Orientado a oferta urbana, ahora Orientado a demanda urbana
Antes Sujeto a limites administrativos, ahora Supera límites administrativos y entra en las Áreas y Regiones Metropolitanas
Antes Participación abierta, hoy Participación focalizada
Por supuesto, en
2006 hay una evolución manifiesta que intenta adaptarse a los cambios experimentados, a las sensibilidades políticas e incluso a las modas. En todo caso, es una línea de pensamiento y actuación que aprovecha la experiencia de las implantaciones realizadas.
Top-Down
Dado que:
Está por determinar la influencia de cada agente en la realización del proceso global considerado
No existe un criterio generalmente aceptado a la hora de crear herramientas para medir el progreso o retroceso en la consecución del objetivo central.
Los procesos de colaboración entre los distintos agentes de la ciudad para efectuar la planificación estratégica suelen realizarse utilizando una estructura organizativa “marco” que presenta diferencias.
Sobre una gran ciudad influyen políticas y hechos externos,
Esta línea de investigación busca avanzar en el diseño de un modelo que determine los factores relevantes para el éxito de un proceso de planificación estratégica en grandes ciudades y áreas metropolitanas.
Dentro de esta línea, que busca una teoría más general, pueden citarse las dos Tesis Doctorales recientes que se citan en la bibliografía.
Debe señalarse que una teoría que explique la Planificación Estratégica Urbana en Áreas y/o Regiones metropolitanas implicará avances en la consolidación del
Diseño Social (Social Design) como actividad científica.
Bibliografía
Borja y Castells. “Local y Global”. 1998.
Fernández Güell, J. Miguel. Planificación estratégica de ciudades. 1997.
Ganau Casas, Mallarach Isern. “Planificació estratégica territorial a Catalunya”. 2003.
Pascual Esteve, Josep Mª. “La gestión estratégica de las ciudades”. 2002.
Quintás Alonso, José. “Análisis de los factores y políticas comunitarias que favorecen el diseño y ejecución de la planificación estratégica de Grandes Ciudades y Áreas Metropolitanas, basándose en las experiencias de Barcelona, Bilbao y Valencia”, tesis doctoral leída en febrero de 2006.
[14]
Sanguino Galván, Ramón. “Gestión del conocimiento y competitividad: análisis en las ciudades españolas”, tesis doctoral leída en enero de 2005.
Fernández Güell, J. Miguel. "25 años de planificación estratégica de ciudades" en CIUDAD y TERRITORIO Estudios Territoriales. 2008.

domingo, 10 de octubre de 2010

Unidad 1. Ciudad y Territorio.

CONCEPTO Y GENERALIDADES. EL ANÁLISIS TERRITORIAL. EL ANÁLISIS “URBANO” DEL TERRITORIO.
Se analizarán en primer lugar las piezas históricas, con el fin de intervenir en ellas desde el punto de vista del planeamiento actual. La lectura histórica será desde los aspectos territoriales de lo urbano.
A lo largo de la historia, toda ciudad ha mantenido una cierta relación o diálogo con el territorio en el cual está enclavada. Este entendimiento trasciende el hecho de lo urbano, encontrándose en su origen, siendo una de las claves esenciales del entendimiento de la ciudad.
Lo primero que llama la atención, desde que comienza el hecho urbano, es cuando el hombre acota un lugar para vivir, separándose de lo rural median palos, piedras, espinos, etc. con el fin de delimitar y separarse radicalmente del campo (dentro / fuera). Esto es algo muy primitivo que aún hoy perdura.
La ciudad se separa radicalmente del medio rural del que se aísla y protege deliberadamente. De esta forma, la ciudad se afirma como único lugar dominante, centro del poder y de todos los derechos, cultura, privilegios, etc., todos ellos mayores que en el campo. Esto tiene un reflejo en la morfología urbana.
La conformación de la ciudad histórica siempre ha manifestado de forma espectacular este hecho, indicándolo con empalizadas, fosos, cercas, murallas etc. Ejemplo: murallas de Ávila. Aún en el siglo XXI continúa de forma jurídica esta radical separación.
Las puertas han sido elementos claves por comunicar el interior con el exterior, donde confluyen calles, produciendo tensiones en la morfología urbana.
Salvo excepciones muy contadas, esta separación física se hace patente en todas las ciudades.
La ciudad frente al campo siempre ha mantenido su autonomía, reforzando su independencia del campo, y no solo por motivos defensivos. Es en la ciudad romana donde se encuentran los primeros elementos que comprometen el entorno rural con lo urbano.

La Gestión urbanística.
Comprende el conjunto de prácticas que establecen la forma técnico- jurídica de ejecutar los Planes urbanísticos. Su objeto es explicitar y concertar las tareas de los diferentes actores en el proceso: administraciones públicas, propietarios, urbanizadores y promotores. Da respuesta a las siguientes preguntas:
- ¿Quién debe pagar las obras de urbanización? (calles, alcantarillado, agua, electricidad, conexiones a redes existentes)
- ¿En que plazos deben ejecutarse esas obras y bajo que condiciones para asegurar que los futuros habitantes pueden contar con servicios de calidad al instalarse?
- ¿Cómo se consigue que los ciudadanos dispongan de parques y equipamientos?
- ¿Cómo se garantizan en estos procesos tanto el interés público como los de los diferentes propietarios?
Frente al planeamiento urbanístico, un conjunto de prácticas claramente multidisciplinar en el sentido más amplio de la palabra, la gestión presenta, dentro de la necesidad en todo el campo urbanismo de una visión global, una dimensión técnica y jurídica mucho más fuerte. Esto hace que no sea posible una descripción universal de las modalidades de gestión, sino que sea necesario establecer diferencias en función del país o, incluso, de la región.
Sujetos intervinientes en la gestión urbanística
a) Las Administraciones públicas y las entidades dependientes de las mismas, así como las Mancomunidades, consorcios, gerencias y sociedades mercantiles que incluyan entre sus fines la gestión urbanística.
b) Los propietarios de terrenos afectados por actuaciones urbanísticas, sea individualmente o asociados en una entidad urbanística colaboradora.
c) Los urbanizadores, que son las personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, que, sean o no propietarias de los terrenos afectados por una actuación urbanística, contraen la responsabilidad de su ejecución, asumiendo las obligaciones establecidas en los instrumentos de planeamiento y gestión urbanística aplicables sin perjuicio de que los gastos de urbanización correspondan a los propietarios.
d) Los constructores, que son las personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, que ejercen la actividad empresarial de la ejecución material de las obras de urbanización y edificación previstas en los instrumentos de planeamiento y gestión urbanística.
La urbanización.
Se considera una función pública susceptible de concesión por la administración. Se establece un modelo de garantías, al igual que en el modelo clásico, pero no se entra a determinar de que modo deben agruparse los propietarios, pues el agente urbanizador puede ser cualquier empresa que obtenga la concesión, aún no siendo propietario. Algunas leyes que siguen este modelo únicamente diferencian entre gestión directa (la administración gestiona todo el proceso directamente) o indirecta (gestiona el urbanizador concesionario).
Terminología.
Gestionar: “Hacer diligencias conducentes al logro de un negocio o de un deseo cualquiera”.
Gestión territorial “Se dice de las iniciativas, procedimientos, instrumentos y mecanismos para la normalización de la ocupación y uso del suelo urbano y rural, para promover el buen manejo ambiental y de mejores relaciones entre el ser humano, las actividades que desarrolla y el ambiente en el que está asentando.
Gestión urbanística: Se trata de una competencia de las administraciones públicas, siendo posible la participación de agentes urbanos privados en áreas previamente delimitadas o integrándose en entidades urbanísticas creadas a tal efecto. De manera general, debe considerarse que la gestión urbanística tiene que asegurar la preservación del interés público frente al privado.
Sistema: “Conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí. Conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto”.
Transporte: “Sistema de medios para conducir personas y cosas de un lugar a otro”.
Público: “Perteneciente o relativo a todo el pueblo. Común del pueblo o ciudad.
Agente urbano. Persona física o jurídica que, directa o indirectamente y de forma decisiva, participa en la configuración de la ciudad.
Agentes sociales. Grupos y estratos sociales e instituciones públicas y privadas que integran la sociedad, y que realizando diversas actividades e interacciones de carácter económico, conforman y usan las estructuras físicas y el espacio social que construyen los asentamientos humanos.
Agentes inmobiliarios. Se dice de todas las organizaciones públicas y privadas que participan en alguna etapa del proceso de urbanización, construcción o compraventa de inmuebles. Suele ser más utilizado para el conjunto de organizaciones privadas que promueven el desarrollo territorial de áreas destinadas a la urbanización.
Agentes de Participación: Los agentes de participación en vivienda pueden agruparse en cuatro grupos: el USUARIO, el ESTADO, la EMPRESA, y los PROFESIONALES. Cada uno de ellos tiene objetivos.
Servicio. Organización y personal destinados a cuidar intereses o satisfacer necesidades del público o de alguna entidad oficial o privada.
Servicio Público: Actividad llevada a cabo por la Administración o, bajo un cierto control y regulación de esta, por una organización, especializada o no, y destinada a satisfacer necesidades de la colectividad.
Infraestructura: Conjunto de elementos o servicios que se consideran necesarios para la creación y funcionamiento de una organización cualquiera.
Medio: “Conjunto de circunstancias o condiciones exteriores a un ser vivo que influyen en su desarrollo y en sus actividades”.
Medio ambiente: “Conjunto de circunstancias culturales, económicas y sociales en que vive una persona. Conjunto de circunstancias exteriores a un ser vivo”.
Medio físico urbano. “conjuntos de elementos físico-naturales (territorio y clima), y todo el conjunto de obras y estructuras realizadas por la sociedad que conforman el espacio geográfico de un medio urbano, considerando los aspectos cuantitativos y cualitativos de dichos elementos.
Urbano: 1.adj. Perteneciente o relativo a la ciudad Residencial: Destinada principalmente a viviendas, donde por lo general residen las clases más acomodadas, a diferencia de los barrios populares, industriales y comerciales, etc.
Equipamiento Urbano: Espacios urbanizados y, en muchos casos, edificados, destinados al uso público, entendido desde múltiples criterios e intereses, son elementos importantes en la configuración del espacio urbano y metropolitano.